Patrimonio Neto, cuestiones que afectan al empresario

Muchas veces hemos oído  comentar la necesidad de tener un patrimonio neto consistente en  Balance, ¿qué significa?

En primer lugar, aclararemos que los fondos propios, es decir, el patrimonio neto de una empresa, es la parte del pasivo que no se debe a financiación ajena. Esto es, las aportaciones de capital que realizan los socios (aportaciones dinerarias o en especie) tanto en el momento de la constitución de la empresa como a lo largo de la vida de la sociedad y los beneficios que genera la empresa.

Por tanto, contablemente el patrimonio neto va a estar en las cuentas de capital social, reservas (que recogen los beneficios de ejercicios anteriores), resultados pendientes de aplicación y el resultado del ejercicio. Es el pasivo no exigible del balance, puesto que no tiene un vencimiento.

El valor del Patrimonio neto es una medida de especial interés por parte de los analistas de riesgo que financian a la empresa (préstamos, líneas de crédito, avales, etc.)

Así, el patrimonio neto está reflejando la solvencia de la empresa. Según refleja el artículo 363 de la ley de sociedades de capital establece que una sociedad deberá disolverse en referencia al patrimonio neto:

  • Por pérdidas que dejen reducido el patrimonio neto a una cantidad inferior a la mitad del capital social, a no ser que éste se aumente o se reduzca en la medida suficiente, y siempre que no sea procedente solicitar la declaración de concurso.
  • Por reducción del capital social por debajo del mínimo legal, que no sea consecuencia del cumplimiento de una ley.

Si en nuestra empresa concurre alguna de estas dos causas para evitar causa de disolución deberemos aumentar o disminuir el capital social en medida suficiente para restituir el equilibrio patrimonial. También se debe excluir los casos en que las pérdidas lleven a la sociedad a una situación de insolvencia, ante la cual lo que procede es la solicitud de la declaración de concurso.

Hay que aclarar, que es normal que una empresa de nueva creación tenga pérdidas en los primeros años de actividad, lo que probablemente nos llevaría estar en causa de disolución, sobre todo si la aportación de capital en el momento de la constitución ha sido la mínima que marca la ley.

Por último, recordar que los acreedores y proveedores de la empresa pueden recurrir a la vía judicial si en el momento del acuerdo comercial la sociedad ya estaba en causa de disolución y se responsabilizará a  los administradores de restituir el equilibrio patrimonial.

Bitácora Asesores

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